Fábricas de animales o un planeta que compartir

Amanda Romero, coordinadora de Igualdad Animal España
Amanda Romero, coordinadora de Igualdad Animal España

Pasa cada día en pocos centímetros de hormigón. No puede darse la vuelta y su piel se ulcera por tener que tumbarse sobre sus orines. Apenas llega luz por una rendija y el fuerte olor a amoníaco es tan insoportable que escuecen los ojos.

Así vive una cerda en una jaula de gestación donde a lo largo del año dará a luz varias decenas de animales con un destino no menos cruel: engordar rápidamente para ser enviados al matadero.

La cadena de producción nunca se detiene, cada día, cada noche, millones de animales nacen y mueren en un ciclo interminable donde ellos mismos son la mercancía.

Llamamos “granjas” a estos lugares, aunque quienes han podido investigarlo, saben bien que realmente, son fábricas. Fábricas de animales. Verdaderas factorías donde albergar el mayor número de ellos en el mínimo espacio y al coste más bajo posible.

http://www.granjasdeconejos.org/
Fotografia de Igualdad Animal

Inseminación artificial, procesos hormonales o genéticos para obtener mayor rentabilidad de sus doloridos cuerpos, barrotes, suelos de cemento, enfermedades sin tratar para ahorrar en gasto veterinario, horas e incluso días de viaje hacinados hacia el matadero donde más de la mitad de los animales estará plenamente consciente mientras se desangra.

Esta industrialización de la muerte sucede lejos de nuestros hogares tras gruesas paredes que nos impiden ver o escuchar lo que allí sucede. Son lugares herméticos, industrias de difícil acceso incluso para los periodistas que cuando tratan de documentar su interior suelen encontrar la misma respuesta: un rotundo no.

Contra esta opacidad trabajan las cámaras de los activistas de Igualdad Animal que desde hace más de 8 años se infiltran en granjas y mataderos para mostrar a la sociedad lo que ocurre en estos lugares. Evidenciando lo mismo tras cada investigación: el maltrato animal es inherente a la cría de animales para consumo.

Fotografia de Igualdad Animal
Fotografia de Igualdad Animal

El equipo de investigación de la organización ha podido recopilar cientos de horas de vídeo y miles de fotografías de granjas en distintos países de Europa como España, Italia, Reino Unido o Alemania, que muestran cómo los animales enfermos no reciben atención veterinaria porque resulta más barato dejarlos morir o cómo son habituales las amputaciones por canibalismo debido al estrés del hacinamiento.

Cada día suceden millones de tragedias invisibles en las factorías que hemos creado para fabricar animales en cadena y satisfacer unos hábitos de consumo que están conduciendo a la propia industria al colapso. Así, ya en 2006 un Informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alertaba que las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por la ganadería suponían un 18% del total, es decir, más que todos los medios de transporte juntos. Apenas tres años después, la organización estadounidense World Watch Institute arrojaba cifras más preocupantes si cabe, estimando la producción de gases de efecto invernadero a consecuencia de la ganadería y sus subproductos en 32.6 billones de toneladas de CO2 cada año, lo que supone un 51% del total.

Por si estos datos no fuesen suficientemente alarmantes, en 2010 el director científico de Water Footprint Network en un artículo titulado “Los recursos hídricos ocultos tras la carne y los productos lácteos” evidencia cuestiones tales como que el consumo de productos de origen animal contribuye a más de una cuarta parte de la huella hídrica de la humanidad, la cual podría reducirse en un 36% sustituyendo la carne por opciones vegetales en nuestra alimentación. También el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, informa a la población que “un cambio global hacia una dieta vegana (100% vegetariana) es vital para salvar al mundo del hambre, la escasez de combustible y los peores impactos del cambio climático.”

PeakOilBubblesG

Estas fábricas de animales suponen la máxima expresión de la violencia hacia quien no puede defenderse, la cruel representación del fuerte oprimiendo al débil, de nuestros fines por encima de todo y a cualquier precio. Aunque el coste en vidas pueda contarse por toneladas cada día y la devastadora huella de nuestras decisiones sea imborrable en el medio ambiente.

Parece que sobran los motivos para elegir en el menú opciones que no supongan sufrimiento ni maltrato animal, por eso millones de personas en el mundo ya lo hacen diariamente.

Sí, hay motivos de sobra para no tratar como mercancías a los animales con los que compartimos el planeta si nos preocupa seguir teniendo un planeta que compartir.

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